domingo, 21 de octubre de 2012

Última producción del director,guionista, además de psicótico Woody Allen.
A mi juicio, última mamarrachada rodada, siguiendo la estela de sus anteriores cintas, que sí reportaban éxito y algo novedoso al mundo del cine, aunque sólo fuese diversión en estado puro.
Allen se vale de una bella ciudad europea, para intentar enamorar al espectador, o más bien para marearlo.
4 historias inconexas, sin sentido, absurdas hasta el fin son las que va narraando la cinta, sin que el que se encuentre en la butaca, sepa a cuento de qué, o santo de dónde procede, y sobre todo el por qué del mismo.

Vuelve Woody a utilizar  recursos, ya usados en anteriores films,como el de la conciencia, encarnado esta vez por Alec Baldwin, para no tener  final, para volver siempre al punto de inicio.

Nuestra aportación patria ( Pe Cruz) no aporta nada al papel, ni en positivo ni en negativo. Al margen, eso sí, que nos la quieran vender como la reencarnación de la sensualidad mediterránea, sustituta de Sofía Loren, que no te quedan kilos ni curvas que repartir para llegarle a la suela del tacón......

Al gran Roberto Benigni, es al único, que quizás le encontrarán algo de sentido, pero todo muy superficial, muy endeblito.
Por no acertar, no sale ni bella Roma. Se limita a enseñar un par de escenarios conocidos y fotografiados hasta la saciedad, pero se olvida de encontrarle ese punto de grandiosidad y familiaridad que emana de sus calles.

Un resultado muy poco sólido, para una producción poco acertada desde su guión.

Puntuación: 5,00
Kela
Recuerdo muy bien el día que vi esta peli en el cine con Cinta y Ramón. Recuerdo cómo me enamoré de la protagonista y cómo esperé a los títulos de crédito para ver cómo se llamaba. ¿Quién no conoce ahora a Scarlett Johansson?

Esta película supuso el reconocimiento internacional de Sofía Coppola, su confirmación como una cineasta de identidad propia. A mí personalmente me gusta mucho. Hace pelis diferentes, sencillas pero originales, eligiendo muy bien a los actores, poniendo buena música...
"Lost in translation" habla de dos personas que se conocen en Tokio mientras están allí de paso. Aparentemente tienen poco en común, pero ambos se sienten fuera de lugar en la inmensa y extraña capital nipona, y además comparten la sensación de haber perdido un poco el rumbo de sus vidas.

Genial Bill Murray, siempre sarcástico, divertido, con ese toque de inmadurez que le caracteriza. Encarna a la perfección a un actor famoso que viaja (de mala gana y solo por dinero) a Japón para rodar un anuncio.  Y genial Scarlett, haciendo de la mujer de un fotógrafo que se muere del aburrimiento en el hotel mientras su marido trabaja. Guapísima, dulce, sencilla, inteligente...

Una banda sonora buenísima. Una fotografía preciosa con espectaculares planos de la ciudad. Diálogos ingeniosos y divertidos. Y mucho humor para hablar de melancolía, soledad, y del encuentro entre dos seres que en otras circunstancias jamás se habrían conocido, y de la mágica conexión que nace entre ellos.

Preciosa película rodada con mucha clase, gusto, sensibilidad y sentido del humor. De mis preferidas.

PUNTUACIÓN: 8

ToLo


jueves, 4 de octubre de 2012

Campanella nos ofrece esta vez un sólido e intenso thriller que se desarrolla a caballo entre la actualidad y los años 70. Una historia dura sobre un crimen ocurrido hace 25 años, que enlaza también con una historia de amor.

En esta ocasión, Darín interpreta a Benjamín, un oficial de un juzgado de instrucción a quien la violación y asesinato de una joven dejó marcado de por vida. Aquel suceso afectó a su vida personal de tal forma que años después, no ha podido olvidarlo. Ahora, recién jubilado, decide escribir una novela sobre aquellos hechos, lo que le lleva a reencontrarse con Irene (Soledad Villamil), de quien siempre a estado enamorado.

De nuevo la pareja protagonista de la ya comentada "El mismo amor, la misma lluvia". Darín y Villamil forman un tándem que rebosa química. El director apuesta por lo seguro con su actor preferido, y no falla. Y aunque las interpretaciones suelen ser el punto fuerte del cine de Campanella, en esta ocasión gana la historia, el argumento.

Me gusta este director porque hace películas que dejan poso. Películas que te dan que pensar, y que te hacen reflexionar sobre temas más o menos delicados, en los que el amor, en cualquiera de sus formas, juega un papel fundamental. Un crimen horrible, la búsqueda incansable del asesino, justicia, necesidad o no de venganza, los recuerdos... La intriga está muy bien llevada, y el final sorprende y está a la altura.

Termino este pequeño homenaje a Juan José Campanella (aunque también podría ser un homenaje a Ricardo Darín) con una película magnífica, muy entretenida y muy muy interesante.

PUNTUACIÓN: 7,5

ToLo

 
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